
«Al hacerse de noche es cuando cae el peso sobre ella, tan grande que tiene que sentarse para coger aliento.
Fuera el silencio no es como esperaba. De hecho, no es silencio. Hay un rumor lejano, como de carretera, aunque la carretera más cercana es comarcal y está a tres kilómetros de distancia. También se oyen grillos, ladridos, el claxon de algún coche, los gritos de un vecino arreando el ganado, ya de recogida.
Era mejor el mar, aunque también más caro. Fuera de su alcance.
¿Y si hubiese aguantado un poco más, ahorrado un poco más?
Prefiere no pensar. Cierra los ojos, se deja caer con lentitud en el sofá, quedándose con medio cuerpo fuera, una postura antinatural que le producirá calambres si no se mueve pronto. Se da cuenta. Se tumba como puede. Se adormila.
Es mejor no pensar, pero los pensamientos llegan y se deslizan a través de ella, entrelazándose. Intenta que salgan a la misma velocidad con la que entran, pero se le acumulan en el interior, un pensamiento sobre otro. Ya ese empeño —esforzándose en que entren y salgan y no se le acumulen— es de por sí un pensamiento demasiado intenso para su cabeza.
Cuando consiga el perro será más fácil.
Cuando organice sus cosas y coloque su mesa y adecente los terrenos que rodean la casa. Cuando riegue —qué seco está todo— y limpie —qué descuidado—. Cuando refresque.
Será mucho mejor cuando refresque.»
Nº de páginas: 192
Editorial: ANAGRAMA
Idioma: CASTELLANO