Cosas que leo #119:

Los suicidas del fin del mundo, Leila Guerriero

«Antes de mudarse a la calle Ministro Calderón, donde reabrió más grande y suntuoso en 2004 bajo otro nombre, el Vía Libre era el puterío más chico del mundo, el más emblemático de Las Heras y, por fuera, todo un cliché: paredes descascaradas y un farolito rojo temblando con el viento. Eran las dos de la mañana. Al otro lado de la calle estaban las vías muertas y, unos cien metros más allá, el cementerio. La argentinidad, pensé, es muchas cosas pero sobre todo ese gusto por poner las cosas del coger y del morir tan cerca la una de la otra. Aquí se coge, aquí se muere, y en el medio la vida, aunque allí estaba ­—y ya no está— el ferrocarril.»

Nº de páginas: 216

Editorial: ANAGRAMA

Idioma: CASTELLANO

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