Cosas que leo #125:

    Napoleón en Chamartín, Benito Pérez Galdós

    «—No es suicidio, no. La ley ineludible de la Patria me ha puesto en un lugar que debo defender, aun a costa de la vida. ¿Qué vienen fuerzas superiores? ¡Pues que vengan! La Patria me manda esperar tranquilo, y la Ley me veda el apartar los pies de aquel sitio. ¿No morirían los mártires por la Religión? Pues la Patria es una segunda religión, y antes que faltar a su ley, el hombre debe morir. ¿Y qué es la muerte? Los necios se asustan de la muerte, porque la muerte les quita el comer y el gozar. ¡Mentecatos! ¿Por ventura no son mejor comida y mejor goce los de la bienaventuranza eterna? Ve ahí a mi esposa. Cierto que me aflige dejarla; pero sé que la perderé de vista tan sólo por algún tiempo, y que sus virtudes la llevarán luego a donde la tenga delante de mis ojos durante eternidades, sin cuya compañía creo que el mismo Cielo me sería fastidioso. ¡Morir! ¡Ahí es gran cosa morir, y apañado tienes el ojos! ¿Pues acaso el morir es mal que puede compararse siquiera al dolor de un rasguño recibido en la Tierra? Y si el morir no es nada para el miserable cuerpo, ¡cuan grande y fausto suceso no es para nuestra alma, mayormente si por la nobleza de nuestro fin nos empingorotamos sobre todas las cosas nacidas! ¡Morir por la Patria; morir en el puesto que a uno le marca su deber; morir no por conquistar un pedazo de tierra, ni por un cacho de pan, ni por una baja ambición, sino por una cosa que no se ve ni se toca, cual es una idea y un sentimiento puro! ¿No es equipararnos a los santos del Cielo y acercarnos a Dios todo lo que acercarse puede una criatura?»

    Nº de páginas: 272

    Editorial: ALIANZA EDITORIAL

    Idioma: CASTELLANO